Archivo de la Categoría “Denuncias”


El siguiente artículo ha sido tomado integramente de la Wikipedia en español. El artículo original está en el siguiente enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_laboral. Lo reproduzco aquí para denunciar una vez más una situación delictiva contínua de la que muchos hemos sido testigos y víctimas.

El acoso laboral, conocido asimismo como acoso moral, y muy frecuentemente a través del término inglés mobbing (’acosar’, ‘hostigar’, ‘acorralar en grupo’), es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo o terror en el trabajador afectado hacia su lugar de trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles en el trabajo por parte de sus compañeros, subalternos (vertical ascendente) o superiores (vertical descendente o el tradicional bossing), de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado, a lo largo de meses e incluso años. Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación es el abandono del trabajo por parte de la víctima o víctimas.

El científico sueco Heinz Leymann investigó el fenómeno en la década de 1980, y fue quien utilizó por primera vez el término mobbing para referirse al problema.

Estrategias y modalidades de mobbing

  • Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
  • Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
  • Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo.
  • Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
  • Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar («hasta que se aburra y se vaya»).
  • Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
  • Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).
  • Ignorarle (hacerle el vacío) o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia («ninguneándolo») o su no presencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste («como si fuese invisible»).
  • Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
  • Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
  • Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
  • Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
  • Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
  • Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.
  • Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
  • Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el marco de sus responsabilidades y atribuciones.
  • Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
  • Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
  • Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
  • Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
  • Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
  • Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.

Consecuencias psicológicas y laborales

  • Lento deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales por parte de la víctima.
  • Proceso de desvaloración personal.
  • Desarrollo de la culpabilidad en la víctima (la propia familia suele cuestionarla sobre su comportamiento).
  • Creencia de haber cometido verdaderamente errores, fallos o incumplimientos.
  • Somatización del conflicto: enfermedades físicas.
  • Insomnio, ansiedad, estrés, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga, cambios de personalidad, problemas de relación con la pareja, depresión.
  • Inseguridad, torpeza, indecisión, conflictos con otras personas e incluso familiares.
  • Bajas laborales que el acosador suele aprovechar contra el trabajador.

Otras consecuencias:

  • Agresividad con la familia.
  • Aumento de la conflictividad con la familia.
  • Aumento de las enfermedades de los hijos y problemas escolares.
  • Retraimiento de la víctima con la familia y amigos.
  • Abandono de los amigos y rechazo por parte del entorno de la víctima, cansados de la “obsesión” con el problema laboral. «No te quejes, que nosotros no estamos mejor: el puteo va con el sueldo.»
  • Falta de apoyo de los familiares ante los intentos de la víctima de hacer frente a la situación, legal o psicológicamente.
  • Estigmatización social en los sectores de actividad laboral próximos.

El desenlace habitual de la situación de acoso laboral suele significar la salida de la víctima de la organización de manera voluntaria o forzosa. Otras consecuencias pueden ser el traslado, o incluso el pase a situación de incapacidad permanente. La recuperación definitiva de la víctima suele durar años y, en casos extremos, no se recupera nunca la capacidad de trabajo.

«En muchos casos, el mobbing persiste incluso después de la salida de la víctima de la empresa, con informes negativos o calumniosos a futuros empleadores, eliminando así la empleabilidad externa de la víctima. Se trata de una especie de re-mobbing

Perfil habitual de la víctima

  • Personas que tienen mayor probabilidad de ser envidiadas por sus características personales, sociales o familiares (por su éxito social, su buena fama, inteligencia, apariencia física).
  • El mobbing suele afectar a trabajadores perfectamente válidos y capaces, bien valorados y creativos. Muy frecuentemente se trata de adultos superdotados, de forma que suelen ser, paradójicamente, los mejores de la organización.
  • En otros casos se debe a haberse resistido la víctima a participar, colaborar o a “mirar a otro lado” mientras se producían “enjuagues”, es decir, por aquello que conocen o han presenciado.
  • Otro perfil es el de aquellos que presentan un exceso de ingenuidad y buena fe y que no saben hacer frente desde el principio a aquellos que pretenden manipularlos o perjudicarlos.
  • También se elige a la víctima debido a su juventud, orientación sexual, ideología política, religión, procedencia geográfica, etc.
  • Es muy frecuente que se seleccione a las víctimas entre personas que presenten un factor de mayor vulnerabilidad personal, familiar o social (inmigrantes, minusválidos, enfermos, víctimas de violencia doméstica, mujeres u hombres atractivos…). En estos casos la posibilidad de hacer frente a los acosadores disminuye, viéndose facilitada la impunidad de éstos.
  • Las víctimas, pues, suelen ser personas con elevada ética, honradez y rectitud, así como con un alto sentido de la justicia. Personas con alguna característica que los distingue, como las ya apuntadas (jóvenes, mujeres, minorías…). Personas altamente capacitadas. Personas populares, líderes natos. Personas con una elevada capacidad empática, sensibilidad o comprensión del sufrimiento ajeno. Personas con situaciones personales o familiares altamente satisfactorias. Personas en situaciones de alta vulnerabilidad, etc.

Perfil del acosador

El fin último del acosador es el asesinato psicológico de la víctima, y el motivo principal encubrir la propia mediocridad, todo ello debido al miedo y la inseguridad que experimentan los acosadores hacia sus propias carreras profesionales. De este modo se puede desviar la atención o desvirtuar las situaciones de riesgo para ellos, haciendo de las víctimas verdaderos chivos expiatorios de las organizaciones. La mera presencia de la víctima en el lugar de trabajo desencadena, debido a sus características diferenciales, una serie de reacciones inconscientes, causadas por los problemas psicológicos previos que presentan los hostigadores. En otras ocasiones, el temor procede de la amenaza que supone para éstos el conocimiento por parte de la víctima de situaciones irregulares, ilegales o de fraudes.

Los agentes tóxicos del acoso son a menudo los superiores o jefes, pero también hay muchos acosadores entre los propios compañeros de la víctima (en un 4% de casos el mobbing es de tipo ascendente, es decir, del subordinado al superior).

Es frecuente la actuación de los acosadores en grupos o bandas de acoso, y los actos de hostigamiento suelen ser, como se ha visto, gritos, insultos, reprensiones constantes, humillaciones, falsas acusaciones, obstaculizaciones, bromitas, motes… Todo lo cual puede desembocar en el auténtico linchamiento psicológico de la víctima, que si es practicado entre todos los trabajadores es muy difícil de probar, por lo que el asesinato psicológico habrá resultado perfecto.

Profesiones más afectadas

Son profesionales más frecuentemente afectados los funcionarios y el personal laboral contratado de las administraciones públicas (central, autonómica o local), los trabajadores de la enseñanza primaria, media o universitaria, los trabajadores de la salud, cuidadores de guarderías y escuelas infantiles, personal de hostelería y turismo, personal de bancos e instituciones financieras, así como los miembros de organizaciones denominadas ideológicas (instituciones y organizaciones caritativas o religiosas, partidos políticos, sindicatos). En general, todo el sector de los servicios resulta afectado en mayor proporción.

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En la foto puede verse claramente la etiqueta del buzón. Pero no se fíe de las apariencias, las cosas no son tan sencillas como parecen.

¿Creen que se puede leer bien el nombre, número de planta y apartamento?

Tal vez tengo una vista extremadamente privilegiada, pero me parece que se lee claramente “ ” (planta 1, apartamento 3). ¿O no? ¿Lo pueden leer ustedes?


(Advertencia: El tamaño real del buzón es bastante más grande que la foto que tienen ustedes en pantalla, por lo tanto el original se ve con mayor claridad
aún).


Pues NO. Por lo visto el “cartero” de Correos de Castelldefels no ha sido capaz de leerlo o no le ha dado la gana de hacer correctamente su trabajo. Como de costumbre, pues en repetidas ocasiones durante los últimos años los vecinos hemos venido planteando la misma reclamación sin resultado alguno. En la foto del sobre puede verse que no hay ningún error en la dirección de la carta ni la menor posibilidad de duda. Una vez más, el “cartero” de Correos de Castelldefels ha dejado irresponsablemente la carta fuera del buzón (en el suelo), quedando abierta la posibilidad de que alguien se apodere de la correspondencia ajena, con las consecuencias que ello pueda tener. Desde este momento responsabilizamos a Correos de Castelldefels por el extravío negligente de nuestra correspondencia y el uso que alguien pueda hacer de ella, y tomaremos las medidas que sean oportunas. Menos mal que en esta ocasión el “cartero” de Correos de Castelldefels no la dejó en otra dirección, en manos de alguien que podría haber usado mi información bancaria para fines ilícitos o simplemente la tiró a la basura. Seguro que ahí van a parar la gran mayoría de las cartas que se que me enviaron y nunca recibo.

¿Será que la ranura del buzón no es lo suficientemente grande para meter un sobre normal A4? Solo encuentro de vez en cuando la publicidad de los carteros comerciales. Estos si se toman la molestia de meterla dentro de los buzones, aún cuando esta publicidad no incluya el nombre del destinatario. Pero el “cartero” de Correos de Castelldefels no lo hace. ¿Será porque es muy complicado hacerlo?

Varios vecinos y yo hemos denunciado este hecho repetidamente ante la oficina de Correos de Castelldefels. Ni caso. Nos dicen que debemos hablar directamente con el el “cartero” de Correos de Castelldefels. Como siempre, éste lo niega todo.

Pero hoy le hemos visto hacerlo de nuevo. La puerta estaba abierta y varios vecinos hemos visto entrar al “cartero“, dejar el paquete de cartas en el suelo (sin siquiera quitarle la goma) y volverse a ir con la moto sin la más mínima preocupación porque le hubieran visto. Supongo que habría cartas que deberían haber sido entregadas en otras direcciones, pero probablemente jamás llegarán a sus destinatarios. De esta forma y con la más absoluta negligencia extravían nuestra correspondencia privada.

Si esta situación no es corregida de inmediato, llevaremos este asunto ante las autoridades, a los partidos políticos y a los medios de comunicación. La inviolabilidad de la correspondencia es un derecho consagrado en nuestra Constitución y Correos de Castelldefels está en la obligación de velar no solo por la prestación del servicio en condiciones aceptables, sino de garantizar que se toman las medidas necesarias para preservar este derecho.

Desde esta página vamos a publicar todas las denuncias sobre el particular, con fotos y vídeos demostrando la negligencia de Correos de Castelldefels.

El “servicio” de Correos de Castelldefels es una verdadera vergüenza para la institución y para quienes la dirigen. Sinceramente esperamos que alguien tome cartas en el asunto pues llevamos años recibiendo promesas y excusas en lugar de la correspondencia que por obligación deberían entregarnos con puntualidad y eficiencia.


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