Después de muchos meses de haber aceptado la muerte como algo inminente y haber averiguado un buen día que todo estaba bien y la vida continuaría, esto se asemeja a volver a nacer. Mil cosas en la cabeza, mil proyectos que tal vez ahora puedan materializarse, deslastrarse de todo aquello que impide el crecimiento personal como individuo … nuevas responsabilidades, nuevas ganas y por qué no … la pregunta surge inevitablemente: “Ahora … ¿Que debo hacer ahora?”
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